NUEVAS INICIATIVAS DE CONSERVACIÓN EN LA CUENCA DEL HUENCHULLAMÍ

Siempre es bueno conocer sobre proyectos que profundizan el trabajo de conservación y preservación del equilibrio ecosistémico, y es aun mejor cuando esto ocurre en nuestra Región del Maule. Por lo mismo hemos viajado a documentar un gran evento, el lanzamiento de la iniciativa “Iniciativa de escala territorial en cuencas costeras humedales de Putú y río Huenchullamí (comunas de Constitución y Curepto)” impulsada por la organización Agrupación Defensa y Conservación Maule Mataquito ADEMA y desarrollada en el marco del proyecto Comunidades Mediterráneas Sostenibles del Fondo Mundial del Medio Ambiente.
El Huenchullamí es un río desconocido para la mayoría de habitantes de la Región del Maule, es una pequeña cuenca que nace dentro del territorio conocido como Secano Interior según zonificación de áreas homogéneas de ODEPA, conocido por la gran presencia de plantaciones forestales y asentamientos menores de carácter rural. Actúa como límite natural entre las comunas de Curepto y Constitución y es una pieza clave en el ecosistema nativo de la zona. La importancia de esta iniciativa radica en que busca proteger no solamente el sistema de humedales existente en la costa, si no que también se entiende que para asegurar un sano funcionamiento de dichos humedales y ecosistemas, se debe cuidar la parte alta de la cuenca, sector dominado por plantaciones de carácter forestal, donde año tras año se ve como la sequía parece haber llegado para quedarse.
Este proyecto va más allá de la conservación tradicional, trata de impulsar iniciativas territoriales desde las bases, es decir, las comunidades afectadas directamente. Conjuntamente con entregar nuevas capacidades de gestión territorial ambiental, también se da la posibilidad de desarrollar distintos proyectos de carácter comunitario como reforestación de vertientes y laderas, además de un vivero comunitario local.
Es importante recalcar que iniciativas de esta índole y con este carácter son más que necesarias a la hora de salvaguardar el ecosistema de un determinado territorio amenazado por prácticas poco sustentables, el agua es un recurso vital, y este recurso se debe entender mucho más del acceso a agua potable. La salud de un territorio puede medirse por el estado del ecosistema, ¿existe sequía?, ¿existe agua para regadío?, ¿existen cursos de agua saludables con alta presencia de biodiversidad?, ¿existe bosque nativo?.
Proteger la poca cantidad de cuencas en estado natural y con presencia de bosque nativo es una tarea invaluable. Asistieron a la iniciativa representantes de distintas comunidades, todos unidos por el rio Huenchullamí. Comunidades de Coipué, Tabunco, Curepto, entre otros. Todos afectados por la falta de agua y gran presencia de operaciones forestales. Un buen ejemplo de participación ciudadana en estos temas es la comunidad de Tabunco, ubicado en plena ruta k-60 a 48 kilómetros de la ciudad de Talca. Esta comunidad es un pequeño poblado situado en lo profundo del secano interior, quienes han visto como ha cambiado drásticamente el territorio en que habitan durante las últimas décadas. El diagnostico se comparte entre las otras comunidades unidas por esta iniciativa, bajan los niveles de biodiversidad, aumenta la sequía, aumentan los incendios forestales, aumentan los campos de monocultivo. En las cercanías de esta comunidad se ubica un salto de agua conocido como El Molino, su nombre se debe a la presencia en el sector de un antiguo molino de agua. Este estero y sus respectivos saltos y pozones de agua es un importante afluente del río Huenchullamí, además de ser sustento de los pequeños reductos de bosque nativo existentes en la zona, motivos de sobra para sostener la participación de dicha comunidad en la iniciativa. Por esta razón se busca definir un polígono de conservación e ingresarlo al sistema de áreas protegidas privadas del país.
Salvaguardar y proteger los reductos de biodiversidad remanentes dentro del gran campo de cultivo industrial en que se ha convertido el secano interior y costero de la región del maule es una tarea titánica, pensando en que ya son más de 400.000 hectáreas de plantaciones. Por eta razón es que iniciativas de este tipo son tan necesarias y se deben aplaudir, además de difundir. Conservar y aportar en el cuidado del equilibrio ambiental es tarea de todos, los mejores resultados siempre vienen acompañados de procesos participativos en donde el poder civil trabaja en conjunto con el poder político y privado.